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Heineken "Worlds Apart": cómo unir a personas opuestas con una cerveza

En abril de 2017, Heineken reunió a parejas de desconocidos con opiniones enfrentadas sobre feminismo, cambio climático y derechos trans, les hizo montar un bar juntos y luego les mostró las opiniones del otro. Estrenada semanas después del fallido anuncio de protesta de Pepsi, demostró cómo hacer bien el marketing con propósito.

Tarjeta de título del caso de estudio de Heineken sobre marketing con propósito (2017)
Marca
Heineken
Año
2017
Agencia
Publicis London
Sector
Alcohol

Dos desconocidos se encuentran en un almacén. Reciben instrucciones para construir algo juntos. Conversan sobre sus vidas mientras trabajan con herramientas. Al terminar, han montado una pequeña barra de bar.

Entonces se les proyectan vídeos del otro, grabados previamente, donde expresan sus convicciones. Una es feminista; el otro considera que el feminismo ha ido demasiado lejos. Uno cree que el cambio climático es real; el otro lo niega. Una es una mujer transgénero; el otro expresa opiniones abiertamente contrarias a las personas trans.

Se les plantea una elección: marcharse o quedarse a debatir sus diferencias tomándose una cerveza.

Esto fue “Worlds Apart”, un anuncio de Heineken lanzado en abril de 2017. La gran mayoría decidió quedarse.

El contexto

Para 2017, la polarización política era un tema predominante en el Reino Unido y en Estados Unidos. La votación del Brexit en 2016 y las elecciones presidenciales estadounidenses de ese mismo año habían dejado al descubierto profundas divisiones. Mucha gente sentía que ya no era posible dialogar con quienes pensaban de forma distinta.

Las marcas se encontraban bajo presión para posicionarse en cuestiones sociales, pero muchos intentos resultaban torpes. Ese mismo mes, Pepsi lanzó un anuncio protagonizado por Kendall Jenner entregando una lata de refresco a un policía durante una protesta callejera. El anuncio fue duramente criticado por trivializar los movimientos sociales y tuvo que ser retirado en menos de veinticuatro horas.

Heineken contaba con una plataforma de marca consolidada llamada “Open Your World”, que promovía la apertura hacia nuevas personas y vivencias. Su agencia, Publicis London, buscó una forma de dar vida a esa idea en un entorno fracturado.

La campaña

El cortometraje se estructuró como un experimento social. Se reunió a parejas de desconocidos con puntos de vista contrapuestos sin que conocieran de antemano las opiniones del otro. Completaron tareas colaborativas, entre ellas montar la barra de un bar, mientras hablaban de sus vidas cotidianas.

Una vez creado un vínculo inicial, se les mostraron los testimonios grabados. El vídeo captó sus reacciones y su decisión voluntaria de marcharse o quedarse. Las parejas que se quedaron se sentaron ante una cerveza y debatieron con calma sobre sus diferencias.

El anuncio cerraba con el lema “Open Your World” e invitaba a los espectadores a compartir una cerveza con alguien con quien no estuvieran de acuerdo. Heineken colaboró además con The Human Library, una organización que reúne a personas para derribar prejuicios mediante el diálogo directo.

Las parejas se seleccionaron minuciosamente: una mujer trans frente a un hombre con prejuicios antitrans; una mujer que se definía como feminista frente a un hombre que opinaba que el feminismo se había extralimitado; y un activista ecologista frente a una persona escéptica con el cambio climático de origen humano. El contraste de posturas era tajante, pero la pieza se centró en su humanidad compartida.

Las dinámicas estaban pensadas para fomentar la confianza mutua. Al tener que interpretar planos y ensamblar piezas juntos, hallaron puntos en común de forma orgánica. Para cuando descubrieron las posturas ideológicas del otro, ya habían forjado un puente humano, lo que dotó de autenticidad a la decisión de quedarse.

La pieza duraba unos cuatro minutos y medio, lo que concedió tiempo suficiente para que las conversaciones respiraran. Una versión comprimida habría diluido la construcción gradual de confianza entre los participantes, que era el núcleo de la historia.

Por qué funcionó

No tomó partido. La película no dictaminó quién tenía razón. Mostró a personas dispuestas a escuchar. Esa neutralidad impidió que la atacaran por motivos políticos y permitió que espectadores de cualquier espectro se vieran reflejados.

Fue auténtica. El formato de experimento social con personas reales transmitió verdad. Los gestos y las dudas de los participantes eran genuinos.

El producto desempeñó un papel natural. Tomarse una cerveza con alguien es una forma universal y cotidiana de conversar. Heineken no forzó el producto en la trama; era sencillamente el catalizador y el punto de encuentro.

El momento jugó a su favor. Al coincidir en el tiempo con el fallido anuncio de Pepsi, “Worlds Apart” fue comparado de inmediato de manera favorable y citado como ejemplo modélico de cómo enfocar el marketing con propósito.

Guardaba coherencia con la marca. La pieza encajaba con el lema histórico “Open Your World”. No dio la impresión de que Heineken se estuviera subiendo a una moda oportunista.

Los resultados

“Worlds Apart” acumuló millones de reproducciones en YouTube en pocos días y se compartió masivamente en redes sociales. Los medios de comunicación elogiaron su sensibilidad y la contrastaron abiertamente con el desacierto de Pepsi.

La campaña reabrió la conversación sobre la polarización y sobre si las marcas comerciales deben intervenir en debates sociales. Aunque algunos críticos argumentaron que hacía parecer demasiado sencilla la resolución de discrepancias profundas, en general se consideró un rotundo éxito en la categoría de publicidad impulsada por propósito.

La diferencia frente a Pepsi resultó reveladora. Pepsi recurrió a una celebridad y a una manifestación simulada para sugerir que una lata de refresco podía solventar tensiones sociales. Heineken utilizó a personas reales con discrepancias auténticas y no pretendió que la cerveza resolviera nada por sí misma. Mostró a individuos decidiendo conversar, con una cerveza como pretexto para escucharse.

La lección para especialistas en marketing

El marketing con propósito funciona mejor cuando la marca actúa como facilitadora y no como predicadora moral. Heineken no ordenó al público qué debía pensar; diseñó un espacio seguro y dejó que las personas demostraran lo que era posible.

El producto debe tener un rol natural en la narrativa. Compartir una bebida entre dos personas que discrepan es un hábito reconocible. Forzar un producto en una protesta social, como hizo Pepsi, resulta artificial e impostado.

Y la consistencia resulta determinante. “Worlds Apart” funcionó porque se apoyaba en una idea de marca cultivada a lo largo de los años. El propósito que aparece de la noche a la mañana carece de credibilidad.

Resultados clave

Visualizaciones

El vídeo se vio millones de veces en YouTube a los pocos días de su estreno

Respuesta de los medios

Ampliamente elogiado y comparado favorablemente con el anuncio de Pepsi y Kendall Jenner

Conversación social

Desató un debate generalizado sobre la polarización y el papel de las marcas

Plataforma de marca

Amplió la plataforma de marca 'Open Your World' de Heineken

Análisis FODA

F Fortalezas

  • El formato era un experimento social real con personas reales
  • El anuncio no tomó partido, por lo que resultó difícil de tachar de partidista
  • La cerveza era un elemento natural de la conversación, no impuesto
  • Encajaba con el posicionamiento histórico 'Open Your World' de la marca

D Debilidades

  • Algunos críticos señalaron que hacía parecer demasiado fáciles de resolver desacuerdos profundos
  • La edición del metraje suscitó ciertas dudas sobre su grado de autenticidad

O Oportunidades

  • Profunda polarización política tras el Brexit en 2016 y las elecciones en Estados Unidos
  • Demanda social de marcas que unan a las personas en lugar de dividirlas

A Amenazas

  • Cualquier debate en torno a la política conlleva el riesgo de reacciones adversas
  • El tropiezo de Pepsi ese mismo mes hizo que el público desconfiara del activismo de marca
Conclusión clave

Heineken demostró que el marketing con propósito funciona mejor cuando la marca facilita el diálogo en lugar de dar lecciones morales. No dijo a los espectadores qué pensar; mostró a personas reales eligiendo escucharse mientras compartían una cerveza.